EFE

Por Eduard Ribas i Admetlla

Ciudad de México.- La captura en Los Ángeles del exsecretario de Defensa, Salvador Cienfuegos ha puesto en el punto de mira la actuación de Estados Unidos, y en especial de su agencia antidrogas (DEA), por actuar de nuevo sin avisar como policía y juez de México ante la falta de investigaciones en el país latinoamericano.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, pidió este lunes que "se castigue" al secretario de Defensa del gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018) si se confirman sus nexos con el narcotráfico, pero levantó la voz contra la injerencia de la DEA en asuntos mexicanos.

"Lo que no se vale es de que ellos participen en México, incluso se vinculen a instituciones de México, sacan información y resuelven sin darla a conocer al Gobierno de México lo que están investigando", criticó el mandatario en conferencia de prensa.

MÉXICO NO SABÍA DE LA CAPTURA

Según la acusación de la Fiscalía Federal del distrito este de Nueva York, el general Cienfuegos, capturado el jueves en el aeropuerto de Los Ángeles, garantizó que no se lanzaran operaciones militares contra el cártel H-2 a cambio de sobornos.

La investigación de la DEA contra el exsecretario incluye la interceptación de miles de mensajes de teléfonos móviles mexicanos que demostrarían que Cienfuegos, para quien la Fiscalía pide prisión incondicional, habría puesto en contacto a los narcotraficantes con "funcionarios corruptos".

Según dijo López Obrador, no existe en México ninguna investigación contra Cienfuegos por narcotráfico y el Gobierno desconocía que el general iba a ser capturado en Los Ángeles.

Aunque hace 15 días, el presidente fue informado por la Embajada de México en Estados Unidos de que en Washington corría información "no oficial" de una investigación contra Cienfuegos.

Para el experto en seguridad Juan Carlos Montero "es totalmente creíble" que México no supiera nada porque en Estados Unidos "siempre han sido muy recelosos a informar al Gobierno mexicano" por miedo a que se "cayeran" sus investigaciones.

La captura del más alto cargo del Ejército se suma así al arresto en diciembre en Estados Unidos de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública del Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), acusado de recibir sobornos del Cártel de Sinaloa.

"Las autoridades mexicanas quedan en ridículo porque tenemos una fuerte debilidad institucional y es muy raro que estos casos se investiguen en México", dijo a Efe Montero, quien también es investigador del Tecnológico de Monterrey.

UNA HISTORIA DE INJERENCIAS

Tras este arresto, López Obrador anunció que solicitará a las autoridades de Estados Unidos que le "permitan conocer sobre estas operaciones" porque le "importa mucho que se respete la soberanía" de México.

Y es que el mandatario aseguró que antes de su llegada al poder en 2018 "estaba totalmente" infiltradas algunas agencias extranjeras, que "hasta decidían en materia de seguridad y del combate al narcotráfico" en México.

Citó específicamente la operación "Rápido y Furioso", en la que Estados Unidos introdujo secretamente a México miles de armas para rastrear el narcotráfico durante el Gobierno de Calderón.

"El Gobierno de Estados Unidos nos debe, sobre este asunto, una explicación", subrayó López Obrador al asegurar que dicha operación "causó la muerte de muchas personas".

"La molestia con la DEA es que trabajen a sus anchas y marquen la pauta para el trabajo de las instituciones de seguridad mexicanas", dijo a Efe el internacionalista José Enrique Sevilla, quien cree que, más allá de que la investigación contra Cienfuegos sea acertada o no, esta agencia "considera a México como su zona de influencia".

En el recuerdo de todos están las operaciones de captura de narcotraficantes que llevó a cabo la DEA en territorio mexicano tras el asesinato de su agente Enrique Camarena en 1985 en Guadalajara.

"De manera cubierta o encubierta, la DEA se considera con derecho intervenir en nuestro país como pasó en los 90 y como ha pasado en otros países latinoamericanos", opinó Montero.

EL EJÉRCITO MEXICANO, DESACREDITADO

Pero tampoco es casual que López Obrador levante ahora la voz por injerencias en la captura de Cienfuegos, máximo cargo del Ejército, y que no lo hiciera con el arresto de García Luna, líder de la Policía Federal.

"Las Fuerzas Armadas son el puntal de su gobierno y un golpe así no lo van a aceptar fácilmente", subrayó Sevilla, quien recordó que López Obrador ha formalizado el papel del Ejército en tareas de seguridad pública y les ha encargado la construcción del nuevo aeropuerto capitalino, una infraestructura emblema.

Por eso, aunque López Obrador anunció que cesará a cualquier miembro del Ejército implicado en la trama de Cienfuegos, se ha encargado en varias ocasiones de deslindar a las fuerzas castrenses de ese tipo de prácticas.

IMCM

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