Espada de Dos Manos: El INSABI, un crimen de Estado

Por Marcelo Fabián Monges, escritor y periodista

 

El INSAB, un crimen de Estado

Lo primero que hay que decir sobre la supuesta implementación del INSABI, Instituto de Salud para el Bienestar, es que ha puesto al sistema de salud mexicano en crisis. Como de costumbre, López Obrador primero destruye, al parecer siguiendo una especie de agudización de las contradicciones propias del marxismo, para terminar con las instituciones existentes y después tratar de ver cómo le hace.

Lo primero que hay que decir sobre la implementación del INSABI, es que no es cierto que el gobierno está en su curva de aprendizaje, porque comenzó a funcionar a partir del día 1 de enero de 2020 y apenas llevamos 12 días desde que comenzó el año, pero la Ley del INSABI fue presentada por el diputado Mario Delgado Carrillo, del Grupo Parlamentario de Morena, en la sesión de la Comisión Permanente del miércoles 3 de julio de 2019, y en ella se señala que: “reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de las Leyes General de Salud, de Coordinación Fiscal y de los Institutos Nacionales de Salud.”[1]

Dicho proyecto, presentado por el diputado Mario Delgado, dice en uno de sus párrafos textualmente: “En virtud de lo anterior, con la presente iniciativa se propone la adecuación al marco normativo vigente a fin crear un sistema de acceso universal y gratuito a los servicios de salud y medicamentos asociados para la población que carece de seguridad social; también se prevé la existencia del organismo descentralizado, Instituto de Salud para el Bienestar, sectorizado a la Secretaría de Salud, el cual se conformará con los recursos humanos, financieros y materiales que actualmente se destinan a la CNPSS.”

 Sin Embargo por faltas de reglas de operación los servicios del INSABI en la práctica se cobran, incluso los del primer nivel, aunque desde el gobierno digan y una vez que los del primer nivel no se cobran. Como lo muestra esta factura que le dieron a madre que llevó a su hija a consulta por fiebre en el Hospital del Niño Morelense.

En estos días hasta videos de médicas y médicos oncólogos denunciando la falta de medicamentos para tratamientos de niños con cáncer han sido publicados por profesionales valientes, conscientes del daño que le provocará en la salud y en muchos casos la muerte, la falta de medicamentos para sus tratamientos.

Desde que el proyecto fue presentado hasta que se puso en funcionamiento han pasado seis meses. Al día de hoy, sus reglas de operación no han sido publicadas. Ni el propio director del INSABI, Juan Antonio Ferrer, las sabe explicar. Tampoco sabe decir cuál es el listado de las enfermedades y medicamentos que estarán cubiertos por el INSABI y por los que no se deberán pagar. Mientras desde el púlpito presidencial de las conferencias mañaneras López Obrador afirma que los servicios serán gratuitos, desde la Secretaría de Salud se reconoce que se seguirán cobrando cuotas de recuperación por los servicios médicos y hospitalarios del INSABI al menos en 2020. Es decir, o desde el gobierno se miente descaradamente, o ni ellos saben cómo funcionará. Lo peor es que no es una opción u la otra. Son las dos.

El Diputado Mario Delgado ha pedido que se tenga paciencia. Nadie le ha explicado al diputado Mario Delgado al parecer que hay situaciones que no esperan, un cáncer no espera, las células que se comen al propio organismo de un enfermo con cáncer no se van a sentar a esperar a que los legisladores y los funcionarios de Morena le encuentren la vuelta al círculo, o ahora sí, se pongan a pensar cómo será que harán funcionar el INSABI. Hay situaciones que no esperan. Si hay un incendio las llamas no van a esperar que los legisladores les otorguen presupuesto a los bomberos para comprar camiones y equipos para apagar las llamas. Con el cáncer sucede igual. Alguien se lo debería explicar al líder ( imagínense si así razona el líder) de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados.

Acá hay varias cuestiones fundamentales que tenemos que preguntarnos para tener una justa dimensión sobre lo que está sucediendo en el sistema de salud: ¿Cómo vería hoy la humanidad, que alguien como un Hitler del siglo XXI estuviera enviado a niños a campos de concentración? No, bueno, la humanidad lo vería muy mal, y seguramente habría coaliciones aliadas y militares para impedirlo. ¿Y quién en la humanidad vería mal que se haga todo lo humanamente posible, por la vía legal o por la fuerza, para impedir que manden a la muerte a niños masivamente? Bueno, lo que está haciendo el gobierno de López Obrador, al dejar a los niños con cáncer sin medicamentos y tratamientos es justamente eso, los está mandando a la muerte. No es otra cosa. Como es una versión casera de un holocausto criollo, por llamarle así, se toma en muchos sectores de la sociedad como “normal”, como se toman las masacres, como lo ha dicho la misma secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, cuando dijo que las matanzas son cosas de todos los días. Bueno, no señor, lamento decirles que las matanzas no son normales, no lo pueden ser, como no lo es un país lleno de fosas clandestinas, ni con cien muertos en promedio por día. Como tampoco lo es dejar a niños con cáncer sin medicinas y estar de esa forma enviándolos a la muerte. Duele ver que le falta a México, a la sociedad mexicana toda, indignarse ante un crimen de Estado como este. Porque este sí es un crimen de Estado. Es desde este gobierno que se deja sin medicamentos y se condena a la muerte a miles de niños con cáncer en todo el país. No tienen para dónde correrse. No hay cómo ocultarlo ni cómo negarlo. Pese a las mentiras cotidianas de López Obrador con las que trata de tapar la realidad, culpando a los opositores, a los que disfrutaban de la corrupción o a los conservadores. Ninguna de esas vilezas de López Obrador va a sustituir el efecto de las medicinas de los niños con cáncer ni sus efectos evitando su muerte. La diferencia con lo que sucedía antes, con seguidores a coro de López Obrador, algunos genuinos y muchos pagados, o que gritaban hasta reventar la garganta “crimen de Estado”, es que muchos de ellos ahora son beneficiarios de este gobierno. Y cómo el resto de la sociedad no está acostumbrada a eso, no hay entonces ahora quién le grite a López Obrador que lo que está haciendo con los niños con cáncer, y con el sistema de salud en general es un crimen de Estado.

No faltará quien diga, eh, no será mucho. No, no lo es, porque si a alguien que tiene cáncer le dejas de proporcionar el tratamiento, se va a morir, no tiene otra posibilidad ni otro camino. Por lo tanto, es un crimen.

La falta de voluntad de los políticos de oposición, su abulia, no permite que haya quienes presenten las denuncias penales correspondientes y les den seguimiento para que no sean solo una nota de prensa, para que se castiguen a los responsables de las muertes que se sucedan en estos meses de niños con cáncer por falta de medicamentos y se castiguen a los responsables en el gobierno por esto. La oposición debería ser la primera en elaborar un registro de niños con cáncer que no reciben los medicamentos correspondientes culpa de este gobierno en las distintas zonas del país, y documentando cada caso denunciar penalmente a los responsables en el gobierno y también frente a organismos internacionales.

De parte de la cuarta transformación, como todo lo que hace el gobierno de López Obrador, lo hace con gente sin experiencia. Total, con que sea amigo de López Obrador, o de alguno de sus hijos o cosas por el estilo alcanza. Si sabe o no sabe no importa. Es más, no importa si sirve o no sirve en su función. Lo importante es que López Obrador decidió que ese funcionario esté allí y san se acabó. Gobierna para mostrar quién manda. No para tener resultados para la población. Está allí para suplir sus complejos personales de tantos años, no para resolver los problemas de esta sociedad. Por eso el director del INSABI, Juan Antonio Ferrer, es alguien que en el tema de salud no sabe ni para dónde ir, porque con anterioridad se ha desempeñado cuidando el patrimonio cultural en el INAH y como director de zonas arqueológicas en Chiapas y en Veracruz[2].

Tal vez la avivada del gobierno de López Obrador estuvo en decir que los servicios serán gratuitos y que cuando la gente vaya a los hospitales les cobren, pensando en que total esta gente no tendrá prensa para denunciar, como sucede con tantos otros programas que se han anunciado, por ejemplo, el apoyo a las familias de los huachicoleros, a quienes desde el gobierno se les prometió 8 mil pesos por mes a cambio de que dejen de robar. ¿Quién conoce un padrón de huachicoleros? ¿Quién y dónde han visto una fila de huachicoleros cobrando sus apoyos? ¿Quién vio alguna vez un módulo que diga acá inscríbase si usted es huachicolero? Nadie ha visto nada de eso porque no existe. Eso está haciendo el gobierno de López Obrador con muchos de sus programas anunciados. Pero respecto a lo que sucede en el sistema de salud explotó, y salió en todos lados, y lo toman todos los medios, porque justamente, estamos hablando de la vida o de la muerte de las personas.

Si al sistema previsto en el IMSS y en el ISSSTE para atender a millones de cuentahabientes, le sumas el INSABI que no tiene planeación, ni suficiente presupuesto, para que al menos 53 millones de mexicanos que no tienen cobertura alguna de un sistema de salud (Según el director del INSABI, Juan Antonio Ferrer son más de 60 millones de mexicanos que no tienen cobertura), para que sean atendidos en las clínicas y hospitales del IMSS, el sistema colapsará y reventará porque no está preparado para eso. Con peras y manzanas, si en una mesa hay seis personas comiendo, y hay comida suficiente para esas seis personas, y le sumas otras 80, sin prever traer más comida y pretendes que todos coman de lo que tenían los seis, no funcionará. Eso, exactamente eso, es lo que está haciendo el gobierno de López Obrador con el sistema de salud.

Si lo que sucede en el sistema de salud actualmente, lo hubieran hecho cualquiera de los presidentes anteriores, López Obrador y sus seguidores gritarían a coro con la garganta a reventar que lo que quieren hacer es privatizar el sistema de salud. Que lo que quieren hacer es destruir el sistema de salud como parte de las medidas neoliberales para dárselo a las empresas privadas. En cambio, López Obrador está destruyendo el sistema de salud, para comenzar aboliendo el programa Prospera y el Seguro Popular, y con ello dejando a miles de médicos y enfermeras sin empleo, y al menos a más de 50 millones de mexicanos sin atención médica, pretendiendo sustituir todo eso con discursos. El INSABI es en la práctica algo que no funciona y que al menos hasta ahora, el gobierno de López Obrador no sabe ni cómo implementar[3].

Tanto al programa Prospera, como el Seguro Popular, López Obrador los ha abolido, sin tener a cambio ni cómo reemplazarlos ni sabe cómo sustituirlos. Hasta ahora, el INSABI solo está conformado por declaraciones y discursos. Y, lamentablemente, la gente no se cura cuando tienen una enfermedad con declaraciones y discursos. Todo lo contrario, en el caso de los niños y las personas que tienen cáncer, si solo les dan discursos, empeorarán y lo más probable es que mueran. Ahora, hay que hacérselo entender a López Obrador, a sus diputados y Senadores, y a todas las autoridades vinculadas al tema, que en la liviandad de la enorme irresponsabilidad,en la que se mueven, están condenando a la muerte a millones de mexicanos.  

El INSABI, hasta ahora en la práctica es el Instituto de la Sabida Inutilidad de este gobierno. Y no es ninguna otra cosa. El problema es que con esto quieren sustituir el Seguro Popular, Prospera, y darle atención para la salud gratuita a todos los mexicanos. Creo que no va a funcionar.

Sin reglas de operación publicadas ni conocidas ni siquiera por los medios de comunicación, no digamos por la población, ni si quiera el listado de medicamentos que deberán ser gratuitos es conocido por el director del INSABI, menos por quienes trabajan en los hospitales, menos aún por los pacientes enfermos que necesitan atención médica. Lo único que tiene el INSABI que lo separa de ser un mero discurso demagogo de López Obrador y una instrucción administrativa, es pretensión, grandilocuencia, como todos los proyectos de López Obrador, como su crecimiento anual del seis por ciento, luego del cuatro, luego del dos, luego de cero; o como su aeropuerto de Santa lucía, que todavía ahora, en la actualidad, no tienen la SEDENA ni le ha presentado a la justicia un proyecto definido y terminado, aunque mientras tanto ahí van viendo cómo lo construyen; o como el Tren Maya, que no tiene un proyecto real, concreto, pero ya tiene encuesta falsa de aprobación y hasta el EZLN de opositores. Así es López Obrador y su cuarta transformación. Y como además de jacta de ser necio, y quiere arreglar todo mintiendo, será muy difícil que implemente de verdad un sistema de salud como el de los países nórdicos, bueno, ya no digamos eso, empeñado en la destrucción será muy difícil que conserve lo que había hasta ahora como sistema de salud y las consecuencias serán que por ello morirán miles de mexicanos. A todo esto, podemos sumarle que en la terrible y alegre irresponsabilidad con la que se maneja la cuarta transformación, Zoe Robledo, titular del IMSS, le ofreció al presidente López Obrador, prestarle el dinero de las jubilaciones de los derechohabientes para la construcción de las 2,700 sucursales del Banco del Bienestar que López Obrar quiere construir, como lo menciona en su columna, Alhajero, del día 9 de Enero, Martha Anaya, en el Heraldo de México[4]. Usted dirá la calidad de vida y el progreso que le deparará a México la transformación de cuarta de López Obrador.

 

Insabi

 

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

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Marcelo Fabián Monges

Escritor argentino, nació en la ciudad de Córdoba, 1964. Naturalizado mexicano. Ha colaborado en el Diario Página 12 de Buenos Aires. En México en la revista Mira (de Miguel Ángel Granados Chapa), en los periódicos La Jornada, Reforma y El Universal. Es autor del Proyecto de Convención contra los Golpes de Estado (2009). Es presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad. Es autor de los libros: “A los 500 años de la ocupación de América” (1992), prologado por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “Chiapas cuando la dignidad se levanta y camina” (1995), con prólogo de Osvaldo Bayer (autor de la Patagonia Rebelde). “Un llamado a la humanidad contra el exterminio de la especie” (2002), con reseña de Carlos Monsiváis, libro que comprende un compendio de propuestas en contra del neoliberalismo, el armamentismo y la guerra. “Lucila entre el mar y el fuego”. Novela. (2007) “Cuando Hablo con Vos”. Novela. (2011) “Divina Mar”. Novela. (2012) Trump La Resistencia. Ensayo (2017)

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