Aranxa Albarrán Solleiro / Confesiones de turista

27 de septiembre, conmemoración del Día Mundial del Turismo, catalogado así por la Organización Mundial del Turismo desde 1980. Aunque su nombramiento es relativamente nuevo, su importancia es fundamental para consolidar la relevancia de un mundo teniendo muchas veces como primer sustento, a la actividad turística.

Ryszard Kapuściński consideraba a Heródoto como uno de los principales compañeros de cada uno de sus viajes y en gran parte tuvo una precisa elección para ello. Heródoto podría decirse que fue el primer viajero oficial en el mundo, sin tomar en cuenta por supuesto, los cientos de nómadas que cada día daban pasos sobre senderos ahora inexistentes para llegar a un destino que les inyectara un sentimiento de pertenencia.

Entre el año 450 al 420 a.C. Heródoto supo que el caminar alrededor del mundo, beneficiaría a la humanidad para que a través de ver, sentir y escuchar, se conociera una cultura, sus recursos y sus habitantes. Sin embargo, el término “turismo” aun no era pronunciado por ninguno, puesto que no se tenía el objetivo lucrativo de llevar a un número de personas a un lugar para dejar una derrama económica, por muy diminuta que ésta fuera.

Más de un siglo después del bagaje exponencial del historiador y geógrafo griego, arribó el admirado y primordial pilar de los estudiantes y docentes en Turismo: el británico Thomas Cook, quien fue el creador de las agencias de viajes y las excursiones en grupo. A diferencia de Heródoto, Cook resultó sacar provecho de las motivaciones de las personas para contratar un guía y llevarlos por los lugares que él consideraba más ricos en cualquier sentido: belleza y la relevancia histórica y cultural que tenían.

El británico es sin más, el estandarte de una actividad capitalista, aunque sus intenciones por supuesto, nunca fueron dar paso a la destrucción y explotación masiva. Las personas con un nivel adquisitivo superior a la clase media o baja, eran las únicas que podían tomar el lujo de conocer el mundo. Para un habitante común, pensar en salir de su lugar de origen, era algo prácticamente imposible o impensable hasta que en Francia, León Blum, dirigente del Frente Popular, legalizó las vacaciones pagadas a los trabajadores en 1936, aunque la época no era la idónea por estar viviendo un tiempo excesivo de guerra y destrucción.

Efectivamente, la destrucción y el daño a la sociedad, especialmente la europea, provocó que los países se aferraran y produjeran un mejor Estado de Bienestar, en el que se incrementó el interés capitalista en el sector turístico, creando vales de viajes para las personas y con esto, ayudar a la recuperación no solo de la economía sino de su sociedad. El turismo fehacientemente, regalaba un sentido de tranquilidad y confort a quienes tenían la oportunidad de regocijarse del mundo y sus recursos.

El país francés desde entonces y por tal motivo, es el más visitado en el mundo, acorde al – muchas veces fastidioso- ranking mundial creado por la OMT, organización creada 46 años posterior al desarrollo intensificado del turismo y mismo que tiene por objetivo promover la paz mundial a través de su unión de pueblos. Con ello, el desplazamiento de personas se ha dividido en distintas tendencias, puesto que para adquirir la paz, se necesita incluir a cada miembro del globo terráqueo, con sus defectos y virtudes, con sus creencias y tradiciones, con sus almas y maneras de ser y de vivir.

Al día de hoy, existen más de quince tendencias turísticas que permiten a todos, sentirse parte del mundo, en tanto que sus gustos y preferencias pueden ser satisfechas al confluir dentro de un espacio diverso a su residencia.

En 2019, el sector de viajes y turismo generó 16.9 millones de empleos, equivalentes al 7.9 % de la fuerza laboral total de América Latina y mundialmente se tuvo 1.7 billones de dólares en viajes internacionales. Sí, los ingresos son magnos y la creación de empleos por igual, empero, hay que reflexionar sobre su explotación de mano de obra y la afectación que ha ido saliéndose del contexto y la razón fundamental de sus creadores y promotores. Tan es así que en este año, por fin se percibieron animales en su hábitat principal y una paz –a momentos preocupante- de residentes que convergen en el mismo sitio de turistas con sobrepoblación.

El sector turístico, más no “industria” como lo manejan muchos, beneficia pero también denuesta y subyace en territorios lamento e incluso un miedo que ha ido creciendo de manera insoslayable en la población. Por tanto, repensar su verdadero objetivo una y otra vez, deberá de ser –espero- conversado en las grandes mesas circulares de los empresarios y productores del mismo.

Imagen de Aranxa.albarransolleiro

Aranxa.albarran...


Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México