Por Carlos Meraz

Un día puede tener una entrevista con Mick Jagger en West Palm Beach, en otro asistir a un showcase de Robbie Williams en Berlín, luego charlar con Álex Lora o Caifanes en la Ciudad de México o presenciar el reencuentro de Led Zeppelin en Londres. Es Benjamín Salcedo, un abogado de la Ibero que en lugar de litigar prefirió rockear en el periodismo musical hasta convertirse en una suerte de ciudadano stone, al frente desde casi 18 años de la edición mexicana de la revista de cultura pop por antonomasia: la Rolling Stone.

El director general de la versión mexicana de la publicación —creada hace 53 años por Jann Wenner en un viejo loft de San Francisco como un fanzine contracultural que se erigió en la Biblia del rock y el mainstream— hoy enfrenta nuevos retos con la caída de los impresos y la búsqueda por consolidar el negocio en el rubro digital.

“El próximo 2 de noviembre, la Rolling Stone México ya puede empezar a fumar, a beber y a votar, pues llega a su mayoría de edad al cumplir 18 años.

“Me encantaría hacer la revista impresa con un especial por los 18 años, ya que previo a la Covid-19 nos quedamos en la edición 199 y quiero hacer un número 200 recopilatorio de este 2020, pero antes tengo que sondear la situación y los costos”, advirtió.

Para Salcedo el destino nos alcanzó y el futuro ya está aquí, “la era digital se adelantó seis años en seis meses por obra y gracia de la pandemia global”. Se aceleró la tendencia que ya estaba afectando al negocio editorial; los kioskos cerraron y las revistas que no se prepararon sucumbieron ante el confinamiento, salvo una que a través de un nombre y prestigio, previamente abrió sus contenidos para fortalecer su edición web.

“En el impreso estamos parados desde marzo, pues hacer una revista física es caro y al no tener espacios de distribución y de venta se complica. Un 50 por ciento de los puestos de periódicos no están laborando y los que lo hacen es porque venden cigarros, refrescos, chicles y uno que otro periódico. Las Rolling Stone latinas que sobreviven son las de Argentina, Brasil, Colombia y México.

“Las revistas que sobrevivan serán aquellas que se puedan adaptar al mundo digital, si algunas se siguen imprimiendo será por sus suscriptores, porque tienen un ingreso garantizado y no solamente por la venta de su producto, sino también por la venta publicitaria. En México son muy pocas las personas que se suscriben a las revistas; hace mucho tiempo la gente se suscribía a Reader’s Digest o Proceso y párale de contar; la mayoría de revistas mensuales no tienen una base sólida de suscriptores. Ese es el problema”, sentenció.

A sus 58 años de edad, Salcedo cuenta con una notable experiencia en el ámbito de contenidos creativos, publicitarios, editoriales y de estrategias de marketing, desde que inició en 1986 como locutor de radio en Rock 101, Espacio 59 y Hits FM para saltar al mundo editorial, en el primer lustro de la década de los noventa, en Rock & Pop, Cine Premiere, Switch y desde 2002 en Rolling Stone México

Actualmente es profesor en la Licenciatura en Dirección de Empresas de Entretenimiento en la Universidad Anáhuac, es autor del libro Playlistmanía y, desde el pasado 2 de septiembre, participa en el programa semanal XploraMúsica TV.

UNA PIEDRA RODANTE

En un ejercicio de ping pong periodístico, Benjamín Salcedo participa en un retrato hablado donde cada respuesta describe al ser humano detrás del personaje, en una suerte de charla de diván, a través del cuestionario de Proust, en una conversación diferente con un periodista ídem.

— ¿Con qué personaje de la historia te identificas?

— Leonardo da Vinci. Me encanta porque era un genio, fue pintor, escultor, diseñador y arquitecto. Era todo.

— ¿A quién te hubiera gustado conocer?

— A Nikola Tesla. Me hubiera encantado tener dinero para patrocinarle sus descubrimientos.

— ¿Y a quién entrevistar?

— A Neil Peart, baterista y letrista de la banda canadiense de rock progresivo Rush.

— ¿Qué maestro te hubiera gustado que te diera clases?

— El guitarrista del grupo británico Queen, Brian May, pero de astrofísica.

— Si no hubieras sido hombre, ¿qué mujer te hubiera gustado ser?

— Grace Kelly. Ser una actriz glamorosa y luego princesa de Mónaco.

— Si pudieras elegir en quién reencarnar, ¿a quién escogerías?

— En Keith Richards, guitarrista de The Rolling Stones, tiene una vida súper divertida y no ha dejado de hacer absolutamente nada.

— ¿A quién le pedirías un autógrafo?

— A Paul McCartney.

— ¿Qué personaje del Mago de Oz serías?

— Estaría entre El hombre de hojalata y El espantapájaros.

— ¿Qué superpoder te encantaría tener?

— Ser invisible.

— ¿Quiénes son tus héroes en la vida real?

— Yo creo en los héroes anónimos, por ejemplo, lo que están haciendo ahora los médicos es una cosa impresionante, el arriesgarse por hacer su trabajo para salvar la vida de otra personas todos los días; al igual que lo hacen los bomberos. Esos son héroes y no chingaderas.

— ¿Qué fotografía o imagen nunca colgarías en tu sala?

— De ningún político mexicano ni de un reguetonero.

— ¿Qué entrevista te hubiese fascinado escribir?

— Me hubiera encantado entrevistar a Led Zeppelin, pero cuando estaban en su esplendor en los años setenta.

— ¿A quien nunca entrevistarías ni aunque te pagaran triple?

— A ningún reguetonero. Porque no creo en ello, no me aporta nada.

— ¿A quién nunca veremos en la portada de la edición mexicana de Rolling Stone?

— A los artistas plásticos o prefabricados.

— ¿Qué canción crees que al escucharla varias veces puede ser equivalente a una tortura?

— La música norteña de redova y también los cilindreros.

— ¿Qué canción te genera inevitablemente el deseo de bailar?

— Las de Earth, Wind & Fire y KC And The Sunshine Band.

— Si tuvieses libre albedrío y presupuesto ilimitado para armar tu dream team en Rolling Stone, ¿a quién reclutarías?

— A los fotógrafos Ross Halfin, Mick Rock y David LaChapelle y de colaborador a David Fricke, el editor senior desde hace 37 años de la Rolling Stone de Estados Unidos, a quien admiro y además es mi amigo al que siempre veo cada vez que voy a Nueva York.

— ¿Si tuvieras el DeLorean de Volver al Futuro, irías al pasado o al futuro?

— Me gustaría ir al pasado, pero con la experiencia que ahora tengo, a los años setenta y ochenta.

— ¿Ante qué personaje que coincidieras en la calle optarías por cambiar de acera?

— Tengo un repudio general hacia los políticos y más ahora por los actuales.

— ¿Cuál es tu mayor extravagancia?

— Comprar discos.

— ¿Cuál es tu pasatiempo?

— Me encanta el cine y la televisión, puedo pasar horas viendo series y películas.

— ¿Qué es lo que menos te gusta de tu aspecto físico?

— Mi cabello. Nunca he estado a gusto con él.

— ¿Qué hábito ajeno no soportas?

— La gente que se traga los mocos ni la que escupe.

— ¿Qué platillo comerías antes de ser fusilado?

— Chiles en nogada.

— ¿Cuál ha sido tu concierto favorito?

— La primera vez que vino Pink Floyd a México, en el Autódromo Hermanos Rodríguez en 1994 y Led Zeppelin, en la Arena O2 de Londres, en su reunión en 2006.

— ¿Cuál es tu placer culpable en la música?

— Emmanuel. Me encanta y no lo considero tan culpable.

— ¿Qué canciones describen tu personalidad?

Sympathy For The Devil, de The Rolling Stones; High Hopes, de Pink Floyd, y Why Can’t I Be You?, de The Cure.

— ¿Quién es el mejor actor del mundo?

— Jack Nicholson, Robert De Niro y Al Pacino.

— ¿Qué película marcó tu vida?

— Una de las películas que fue más importante para mi desarrollo musical fue Tommy, de 1975, una ópera rock en la que conocí a Elton John, Eric Clapton y obviamente a The Who.

— ¿Cuál fue el último libro que leíste?

— Ahora estoy leyendo dos: The Endless Journey: 50 Years Of Pink Floyd, de Mick Wall, y All You Need To Know About The Music Business, de Donald S. Passman.

— ¿A qué político le darías un pastelazo?

— A cualquiera.

— Si fueras presidente de México, ¿cuál sería tu gabinete ideal?

— Metería a gente que no fueran políticos, sino especialistas en la materias; nada de cuatismos, sino gente preparada y capaz en sus actividades. 

— ¿Cuál es tu máxima favorita?

— Solo sé que no he oído nada.

— ¿Qué estarías haciendo si el dinero no importara?

— Amo lo que hago. Haría exactamente lo que estoy haciendo.

— ¿Qué te hace reír?

— Me encanta el humor negro, como el humor inglés, se me hace fabuloso.

— ¿Y qué llorar?

— La estupidez. No puedo creer que haya gente tan estúpida, que gobierne a México y tenga en sus manos el destino de tanta gente. 

— ¿De qué te arrepientes?

— Me hubiera gustado seguir estudiando y de ser posible fuera de México, haber hecho una maestría o doctorado. 

— ¿Cómo se titularía la película de tu vida?

— Música interminable.

— En la última cena de tu vida, ¿quiénes serían tus doce hipotéticos invitados?

— Mi gente más cercana. Mi mujer y nuestra familia, así como las personas más queridas.

— Y como tu Judas, ¿quién sería el invitado?

— Siempre hay alguien que te decepciona en la vida y puede ser hasta un familiar o una persona muy cercana. Puede ser uno de esos doce invitados con los que quieres pasar la última cena, pues no falta el que quiere darte una puñalada por la espalda. Por eso siempre he desconfiado de toda la gente. 

— ¿Cómo te gustaría morir?

— Tranquilo y sin dolor.

— ¿Qué diría tu epitafio?

— Let the music play.

— ¿Cuánto cuesta un boleto del Metro?

— Cinco pesos.

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